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Ornette Coleman toca el saxo, la trompeta y el violín, pero no le gusta el piano, hasta el punto de decir lo siguiente:

“Es cierto que no me gustan los pianistas, y es porque nunca sé qué están haciendo. Salvo Kühn, que es un pianista excepcional. El piano tiene un tono fijo, pones tu dedo ahí y escuchas un sonido; el resto de los instrumentos no funciona de ese modo. El sonido se activa de un modo u otro según cómo lo uses. Yo no espero a ver qué puede hacer el instrumento por mí. Mi trabajo consiste en averiguar cómo usar el instrumento para conseguir un sonido”.

Ornette Coleman

Para entender qué quiere decir uno sólo puede escucharlo. Seguramente el disco que mejor le representa es Free Jazz: a collective improvisation. Su nombre es bien descriptivo. Se grabó con un doble cuarteto, sonando cada uno en uno de los canales de estéreo del reproductor, con ambas secciones rítmicas tocando simultáneamente. La importancia histórica del disco es indiscutible, pues directamente da nombre al free jazz como estilo. El disco, como el resto de su obra, hizo que se tratase a Coleman a partes iguales como genio y como fraude. Él mismo no estaba de acuerdo en denominar así a su estilo, diciendo que el concepto no es válido o al menos no aplicable a él, ya que hasta ese disco es en buena parte una composición. Su queja parece más que razonable viendo la cercanía del free jazz con el avant-garde jazz.

Free jazz

El LP original tiene en la portada el cuadro The White Light de Jackson Pollock. Click para escucharlo.

Yo estoy de acuerdo con Ornette, pero también con el que me diga que eso no es así. Porque hay quien parece saltarse esa limitación del teclado. Thelonious Monk es un ejemplo. El que pretenda elegir entre una de las dos opciones pierde el tiempo.

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