“Ya no son preocupantes la redundancia, la tosquedad, la transgresión ágrafa, la impropiedad. Y consecuentemente ya hace tiempo que no se asiste a la opinión de que alguien habla bien o que dice cosas interesantes y nuevas. Como ahora, por lo demás, se escucha y no se oye, los políticos son escuchados, o sea: se les escucha hablar, o a veces se lee que escriben algún ocasional artículo, pero no se oye ni se entiende lo que dicen, no se cree, no se espera nada de ello.”

José Mª García López. Falsedad lingüística y cinismo político. Revista Claves de Razón Práctica, número 234, página 126.

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